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Terapia I Guías

Guías/Directivas*
Cuando el ozono médico se uitiliza, en condiciones y enfermedades específicas, produce los mismos o similares resultados terapéuticos, en todo el mundo. Las aplicaciones inapropiadas, en la forma de dosis y métodos erráticos, es la causa más frecuente de ineficacia y efectos adversos - siendo siempre la causa de controversias violentas.


Por esta razón, las sociedades médicas, para la aplicación del ozono, han establecido Protocolos de tratamiento, sobre la base de estándards y directivas, revisadas y publicadas como resultado de las investigaciones más recientes y 30 años de experiencia (Beck, Wasser, Viebahn, 1998; Viebahn 2009; Viebahn, León Fahmy 2012). Estas Guías han sido elaboradas, tomando en consideración la estandarización de aplicaciones, tratamientos, concentraciones, dosis y frecuencia de tratamientos sobre la base de los mecanismos de acción y la farmacología del ozono.

1.En sus efectos farmacológicos el ozono médico sigue el principio de Homesis: bajas concentraciones (o dosis) muestran una eficacia alta la cual decrece con el aumento de la concentración revertiendo, finalmente, en un efecto cuestionable y hasta tóxico. La figura 1 muestra la relación concentración/efecto, para la aplicación sistémica de ozono en la forma de autohemoterapia mayor e insuflación rectal del gas ozono. De forma esquemática, concentraciones de 10-40 µg de ozono en la mezcla ozono/oxígeno respresentan aquellos niveles los cuales son fisiológicamente efectivos y recomendados para la aplicación sistémica. En el rango de altas concentraciones de 60-100 µg/ml el efecto antibiótico del ozono posee un amplio rango de aplicaciones en el tratamiento de heridas infectadas, pie diabético, úlceras decúbito y quemaduras, pero completamente restringido a las formas de aplicación tópicas.

2.El ozono médico es aplicado, principalmente, complementario a una terapia básica. Disfunciones que pertenecen a las indicaciones clásicas, dentro del concepto de dosis bajas, son: Diabetes, diabetes tipo 2, enfermedades inflamatorias crónicas tales como enfermedad vascular inflamatoria, en particular angiopatía diabética, formas crónicas de hepatitis y enfermedades crónicas intestinales.

El estrés oxidativo crónico (incrementos patológicos de malondialdehído, MDA; peróxido de hidrógeno, H2O2, hidroperóxidos totales, TH; etc.) y un déficit antioxidante (superóxido dismutasa desbalanceada, y sus isoformas, así como también la actividad de catalasa, CAT y otras) son procesos comunes a todas las enfermedades antes mencionadas. Es aquí, en particular, que el ozono en dosis bajas se comporta como una sustancia hormética y muestra un efecto regulatorio sobre procesos patológicos.

* Ozono en Medicina: el concepto de dosis bajas - Guías y Estrategias de Tratamientos“. OSE 2012; ver abajo